Conseguir la igualdad entre los sexos es tarea difícil, aunque no imposible. Con estos escritos intento equilibrar la balanza y reconocer los méritos de muchísimas mujeres a lo largo de la historia, a la vez que analizar de dónde proceden tales desigualdades y así entre todos, hombres y mujeres, mujeres y hombres, luchar por un mundo más justo.

martes, 12 de noviembre de 2013

¿Por qué no ha habido grandes artistas mujeres?

En 1971 Linda Nochlin escribió un artículo en el que decía que no hay equivalentes femeninas de Miguel Ángel, de Cezanne o de Picasso, ni siquiera en época recientes, igual que tampoco hay equivalentes de grandes artistas entre personas de piel negra americanos. 
Para poder explicar estas ausencias habría que recurrir a hechos sociales, económicos y culturales de épocas pasadas. En primer lugar, los artistas necesitan formación y materiales, y comprobamos que muchos de ellos tenían un padre artista, lo cual anima a los hijos a seguir el mismo camino e incluso a las hijas, aunque luego tuvieran difícil continuidad. 
En cuanto a la formación académica, las mujeres quedaban excluidas de dichas enseñanzas, aún cuando a algunas se les reconociera el mérito. Todas experimentaban limitaciones y discriminación, su proyecto como artistas se ceñía a lo adecuado para su género. Rousseau negaba que las mujeres pudieran ser genios “porque carecían del requisito de la pasión”. Kant decía que el genio obedece a una especia de ley o deber interior y afirma que “las mujeres carecen de esa disciplina sobre sus emociones: tienen que obtenerla de sus maridos o padres.”
Las mujeres tampoco podían acudir a las academias para aprender el dibujo del natural desde el Renacimiento hasta el siglo XIX , ello impidió su participación en el género de pintura histórica que tanto prestigio alcanzó.
Judith y Holofernes. Artemisia Gentileshi
Pero gracias a estudios feministas se han encontrado numerosas artistas del pasado, como Artemisia Gentileshi. Esta sobrevivió a una violación de su antiguo maestro, que posteriormente fue declarado inocente, pero se desquitó cuando pinta una poderosa Judith decapitando a un repugnante Holofernes. 
Rosa Bonheur tuvo que pedir permiso legal para poder vestir pantalón y transitar por las calles de París visitando establos para dibujar sus pinturas de animales.
María Robusti, hija de Tintoretto trabajó como otro más de su estudio y quizás se le deba alguna parte  de la obra del pintor. Estos son solo, algunos ejemplos. 
Para desafiar la exclusión de las mujeres, se ponen en cuestión los cánones. Estos  designan un modelo ejemplar y aparecen en libros de texto, instituciones, cursos…reforzando la visión sobre lo que se considera calidad artística o de otra índole.
Estos cánones son criticados por artistas feministas porque consagran ideas tradicionales sobre la grandeza del arte “…y esa grandeza parece ser que siempre excluye a las mujeres.” 
Se preguntan cómo se han construido los cánones, cuándo y para qué. Parte de la respuesta es que son descritos como sistemas de creencias que pretenden ser objetivos, cuando en realidad reflejan las relaciones de poder del patriarcado. Los cuadros y artistas que vemos en los museos son los que figuran en los libros de arte, por tanto las obras no son producto de una actividad autónoma fruto del genio, sino que se encuadra en una situación social, determinada por instituciones sociales concretas, ya sean academias o mecenas u otros sistemas de mecenazgo.

Fuentes :C. FREELAND. Pero ¿Esto es arte? Cap. V. Edit. Cátedra. Madrid 2004
http://www.mariabuszek.com/ucd/Methods/Readings/NchlinGreat.pdf
http://valencia.com.ve/2004/02/26/linda-nochlin-porqu-no-han-habido-grandes-mujeres-artistas/



15 comentarios:

Ardilla dijo...

Hola amiga.
Era difícil enfrentarse y salirse de los patrones establecidos por la sociedad. Las mujeres conscientes de ello, tan solo se atreverían, en su gran mayoría, a presentarse en el papel de esposa, madre e hija; un conformismo obligatorio que perpetuaría la servidumbre femenina.
Las propuestas educativas para ellas no eran muy alentadoras, aún así, pienso que hubo mujeres “rebeldes y valientes” capaces de enfrentarse a las imposiciones masculinas y transmitir de lo que son capaces. Un ejemplo de ello es esta pintura. Los roles están invertidos, y es “Judith” con quien la protagonista de la pintura; Artemisa se identifica,y la que hace justicia por haber sido violada. El varón; “Holorfenes”, está siendo agredido por dos mujeres, el mensaje está claro; el pintor, en este caso la artista, hace un canto de sus emociones y de su destreza con el pincel.
Abrazos

Antonia dijo...

Es verdad que salirse de los patrones establecidos es difícil, pero ha habido muchísimos casos de mujeres que no han sido valoradas, realizando lo mismo que hace un varón. Eso se llama injusticia. Además de estos "pequeños detalles" la circunstancia de la selección histórica elaborada naturalmente por hombres, tampoco favoreció el conocimiento que generaciones posteriores pudieran tener de mujeres talentosas. Yo creo que existían mujeres en el mismo nivel que Miguel Ángel pero fueron omitidas por la historia oficial. Una pena. Ojalá las cosas cambiaran un poco.
Un abrazo de amiga.

Antonio Porpetta dijo...

Muchas gracias, Antonia, por su generoso comentario. Sus blogs me gustan y su pintura tiene un fondo humanista que me encanta. Enhorabuena. Seguiremos en contacto.

Antonia dijo...

Gracias Antonio, siempre será usted bienvenido. Desde aquí recomiendo su blog, merece la pena recrearse en su poesía. Saludos.

Santiago González Sacristán dijo...

Antonia, te envío mi comentario a tu entrada en dos planos. Por cierto, espero los tuyos en mi blog. ¡Me tienes abandonado! Muac, muac.

1er plano:

Pesadita la niña, sólo habla de mujeres. Deja en paz a las que ya no pueden defenderse. Aunque tú no lo creas fueron felices en su papel. Piensa que fueron educadas por otras mujeres y así sucesivamente hasta Lucy, la primera madre y de la que, según dicen los entendidos (?) todos descendemos. A mí me interesa el ser humano, no la mujer en particular. Partes de un error, y es que ser artista para ti y para tantas es el colmo de los colmos, es el summun, lo máximo a lo que puede aspirar una persona. Falso. Ser artista es como ser fontanero o bombero o fontanera o bombera o repartidora de pizzas o minera o soldado o soldada o cantinero o cantinera o lo que sea. La vida en esos tiempos pasados era durísima, muy lejos de las ñoñerías actuales, en las que tenemos una técnica a nuestro servicio que nos facilita mucho las cosas. Por tanto, los artistas solían ser sujetos o sujetas que podían dedicarse en cuerpo y alma a pintar (un oficio, no un arte), a esculpir (un oficio, no un arte) o a arquitecturar (otro oficio, no un arte). El concepto de artista surge a finales del XIX, cuando las clases dirigentes de algunos países (Inglaterra, sobre todo)tenían sus necesidades cubiertas y ocupaban el tiempo libre en inventar deportes o en inventariar cuadros o esculturas u otras obras. Miguel Ángel fue criado de papas, Velázquez del rey, Murillo de conventos. Ya te digo, hasta el XX no se le ha considerado al artista como a un ser dotado de una capacidad especial para representar la realidad. Por tanto, el debate es estéril. Es como preguntarse quién inventó la siesta. Preguntas de críos, de gente que tiene poco que hacer, que se dedican a transportar al pasado sus opiniones irrelevantes. En ese pasado lo básico era asegurar la perpetuación de la especie y conservar propiedades, bienes materiales o recursos en manos de la familia que fuera. La mujer tenía su papel, el hombre el suyo, y a ellos se atenían, y la felicidad venía y se iba, llegaba y se marchaba, exactamente como ahora. Pero nadie se preguntaba porqué no había artistas entre las mujeres. Tampoco los había entre los hombres. Había obreros, maestros, aprendices, artesanos, agremiados e ignorantes. Exactamente igual que ahora. El "artista", el ser humano dedicado al arte es fruto de la modernidad más moderna, de estos tiempos que se ocupan por demasiada gente en hacerse preguntas sin sentido. Sobre todo porque no van a cambiar nada del pasado y porque sólo quien conoció realmente ese pasado , lo vivió, podría responderte

Santiago González Sacristán dijo...

2º plano:

Es estéril e inútil juzgar el pasado con nuestra mentalidad de homínidos satisfechos por un trabajo, una sanidad, una educación y un nivel de vida que nos permite el lujo de disponer de tiempo libre para desperdiciarlo con interrogantes de medio pelo. Antier había otros problemas y la vida del personal era totalmente distinta a la nuestra. Antaño escribían poemas en Madrid 25 personas. Hoy son 25.000. Como es lógico la producción literaria de hoy es horrible porque casi nadie depende de la escritura para comer. Desde el VI ac. hasta el XIX se dedicaban a escribir los que realmente vivían de ello.
En el fondo, Antonia, estás defendiendo a mujeres que no te han pedido que lo hagas. Ellas vivieron y, salvo que digan lo contrario, fueron tan felices o tan infelices como tú y como yo. Mi reflexión trisca por la idea de que jamás impongas tu concepto de felicidad a nadie. ¡A Nadie! Vive y deja vivir. Y remato la faena señalándote para tu consumo personal que jamás seremos iguales hombres y mujeres. Jamás. Tampoco complementarios (otra tontería de Antonio Machado). Sólo somos iguales ante la ley y ante los derechos humanos. Pero, en el resto, distintos, diferentes, asimétricos, distanciados, diferenciales, "desintegrados" y con objetivos vivenciales apartadísimos unos de otras u otras de unos. Unos tienen el cerebro más grande que otras, otras tienen distinta configuración cerebral, unos usamos más unos hemisferios que otras y otras utilizan unos hemisferios más que otros. Y si bajamos visualmente en la observación, qué te voy a contar. Por tanto, iguales ante la ley pero distintos por fortuna y porque es necesario para que la especie siga dominando el planeta. Espero que continúe el diálogo. Pero me alegro de que tú seas distinta de mí. Y me alegro mucho más de que yo sea distinto de ti. Conviviremos, no lo dudes, a pesar y gracias a nuestras disparidades. Y, termino, ya te digo, interrogar al pasado es convocar a la mudez. Sólo las clases parasitarias y dominantes dejaron huella de sus tropelías. Los sufridos laboradores esparcieron sus gemidos por doquier, pero aquellos ecos se apagaron pronto. En cuanto los enterraron curas gordos entre prédicas estúpidas y lágrimas de cocodrilo. Ciao bambina.

Antonia dijo...

Ahora que tengo unos minutos paso a contestarte en un pis.
Creo que habrás leído que en este blog se trata la historia de las mujeres, porque los hombres ya tenéis libros y más libros que dicen lo maravillosos y lo artistas que sois. Artistas ya en el Renacimiento, porque antes eráis meros currantes de la piedra o la pintura. Yo busco, y las hay, mujeres artesanas y artistas que cuando se reescribió la Historia, a la manera de cómo el señor de turno la veía, le dio por omitir de ella a todo ser femenino, probablemente sería un misógino, no tengo pruebas pero hay indicios.
En fin que como tú dices “la mujer tenía su papel y el hombre el suyo” otorgado por su propia naturaleza, supongo.
Bueno no me quiero enrollar en discusiones vanas y tampoco menosprecio tu intelecto por lo cual, si es que te interesa, repasa algunas entradas que hay en el blog que son serias y fiables.
Finalmente das en la tecla, y es cierto que solo quien vivió ese pasado puede responder pero el historiador o la historiadora tiene reliquias del pasado y restos arqueológicos, literarios o de otro tipo con los cuales elabora la historia. Estoy segura que todo eso ya lo conoces, pero bueno como diría Groce: “Toda historia es historia contemporánea” Más o menos.
Otra cosa cierta: solo las clases dominantes dejaron huella y lo peor es que nos pasamos la vida admirando esas huellas, palacios, iglesias, arte...
En fín, te agradezco tu opinión y ya pasaré por tu blog cuando tenga unos días libres.
Saludos cordiales.

P.D. ¡Viva la diferencia!Pero solo esa, en lo demás iguales.

Santiago González Sacristán dijo...

Antonia: Tú te lo dices todo. No tienes pruebas, sólo restos arqueológicos que no hablan. Los libros que dicen lo "maravillosos" (?)... Eso te lo inventas tú y los libros son de hace cuatro días, no de hace 400 años. El papel del hombre y de la mujer lo escogieron ellos, los dos, el más fuerte a cazar, la menos fuerte a preparar lo cazado y a cuidar a las crías (instinto maternal o como se llame) y a no aventurarse lejos para asegurar descendencia conocida. Luego, se siguió así. Y hasta hoy. Groce era un tontaina. La historia es la de cada época. ¿Cómo vas a ser tú igual que una tía del XV o una sobrina del III a.C.? En fin, es que es todo tan obvio que me da pereza seguir. ¡Viva la diferencia! Si tú fueras como yo, ni te leería. Palabra. Tú miras las cosas con los ojos actuales, y, créeme, eso es perder el tiempo. Tú no puedes juzgar nada más que tu época. Del pasado no sabes absolutamente nada. Pero tú y todos y todas, no te señalo. Todo el mundo. Sólo han quedado cuatro pinceladas de las clases privilegiadas. Del resto, nada. Yo me esmero en lo del "cura gordo" y no me lo valoras. ¡Cómo eres! ¡Qué mal me tratas! Termino. Serás tú la que te pases admirando esas obras de arte. Yo, no. Yo ayudo a quien lo necesita e intento llevar la luz a los intelectos urbi et orbi. Como endesa, pero en culturilla general. Ya sabes, cuatro cosillas sin importancia, menudencias. En fin, Antonia, que te echo de menos por mi blog. Tu caña me sabe a cerveza cruzcampo de la buena. Felices días presentes y futuros. Los que sean.

Antonio Porpetta dijo...

Gracias por tu comentario. Y felicidades.
Me permito trascribirte un poema que publiqué hace ya tiempo, en mi libro "Meditación de los asombros". Quizás te guste.


EUDE PICTRIX

“Eude pictrix”: firma, quizás por primera vez en la historia
del Arte, de una mujer pintora, miniaturista, junto a Emeterius,
del códice “Beatus” de la Catedral de Gerona/España (año 975).


Nadie sabe de ti,
nadie conoce
qué cantatas de luz, qué primaveras
envolvieron tus dedos
hasta romper en púrpuras
el sumiso telar de la costumbre.
Mas fulgen y perduran los dominios
que habitó tu pincel,
diminuto universo en lozanía,
prodigio derramado
en viejos plenilunios de vitelas.
Nadie sabe de ti,
pero tú fuiste.
¿Qué hermosa rebelión ardió en tus manos?
¿Qué zodiacales vientos alentaron
tu insólito destino de arco iris?
Como una garza imaginarte quiero
volando sobre espigas sorprendidas,
ojos de amanecer, talle de almendra,
leve bruma en tu pecho, campaniles
tus dormidas palabras.
Nadie sabe
de ti, pero se escucha
tu pulso dibujado, Eude pictrix,
lejanísima virgen, alborada
en un oscuro tiempo
de rezo y vasallaje.
Como ofrenda
a tu silente rastro de orfandades
pongo sobre tu nombre
una menuda rosa,
y en el reducto fiel de mis asombros
aprisionada quedas.


Santiago González Sacristán dijo...
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Antonia dijo...

Gracias Antonio, ya encontré en el buscador datos a cerca de su libro y del dato que aporta, el cual desconocía, pero prometo indagar.
Su poema es muy bello y muy apropiado al título de la entrada.
Mil gracias por su participación.

Santiago González Sacristán dijo...

Por supuesto, Antonia, que este es el último comentario que te hago. Has actuado de censora y eso es lo último que debes hacer. Grito desde la distancia cuando ni me vuelvo, cual mujer de Lot o transexual irrelevante (puede que lo fuera, ¿por qué no?), para no contemplar el lugar donde me han impuesto el silencio, lo único que no admito ni en ti ni en nadie: ¡Viva la libertad de expresión y fuera los tontainas que no saben de nada y escriben de todo sin saberlo! (no me refiero a ti, sino al tal como se llame). Además, no me dices nada, me tienes abandonado, sólo te preocupas de lo que tú haces. ¿Para qué que quiero en mi blog? Para nada.

Santiago González Sacristán dijo...

Fe de erratas o de errores: "¿Para qué te quiero en mi blog? Para nada." Corregido queda.

Antonia dijo...

En este blog no existe ningún filtro de selección de mensajes, como queda comprobado. La entrada anterior la he suprimido porque descalifica a uno de los participantes y considero que es inadmisible. La libertad de expresión, tal como yo la entiendo, se basa en el respeto mutuo. Es la única regla que exijo para permanecer en este espacio.

Santiago González Sacristán dijo...

Ahora ya sabes cómo fue el franquismo. Y cómo hay mujeres censoras. Nadie tiene que contártelo. Lo has protagonizado en primera persona. Tú has vulnerado la libertad de expresión ¿Faltar al respeto? Decir que es perder el tiempo escribir sobre algo que no se sabe, es hasta recomendable e higiénico para los que no saben. Sigue censurándome, harás lo que te dé la gana. Pero eres eso, una no demócrata que no respeta la libertad de expresión y que "quema" lo que no la gusta. Que me conteste antoñito, déjale a él. Pero no, tú, demócrata de toda la vida, censuras, "quemas" y vulneras mi libertad de expresión. Me largo sin cordialidad alguna y con rabia, pena, malestar y crujir de dientes. ¿Te das cuenta en qué te has convertido? En una dictadora, justo en lo que dices combatir. Mírate tu viga del ojito izquierdo y deja que los ojos de tus seguidores lean y juzguen lo escrito por mí. Reprueba, censura, borra, "quema", destruye, oculta y machaca. ¡Bonito oficio el tuyo, vive dios! ¡Pardiez que zafiedad! ¡Voto a bríos que me cargan estas demócratas de boquilla, auténticas maltratadoras de la libertad! Como por ejemplo, tú. Y publícalo si tienes lo que hay que tener. Me extrañaría mucho. ¿Mujeres artistas? ¡Mujer censora y maltratadora!